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Sara Maneiro: “La ciudad se ha devaluado”

noticias | 31 julio, 2017

Por: Nelson Rivera.

―La primera sorpresa que depara esta muestra es su modo de resaltar aquello que tenemos cerca y no vemos. ¿Vivimos en una ciudad que no miramos?

“Transitamos por la ciudad, pero realmente no la vivimos. Una vez escuché a alguien referirse a los ciudadanos como usuarios de la ciudad, y entendí entonces la dinámica de la relación: la ciudad es objeto de uso. Creo que, si la miráramos de manera atenta, si la escucháramos, hubiéramos entablado otra relación con ella. Yo he intentado vivir la ciudad en sus quiebres, sentirla en sus bordes, tratar de captarla en su esencia. Creo que estas imágenes tienen algo de premonitorio porque muestran la instalación de la ruina como condición”.

―La muestra sugiere a alguien que camina por la ciudad para fijarla con atención. ¿Es así como se produjo esta recopilación?

“Estas imágenes comenzaron a surgir de mis viajes de ida al trabajo en transporte público todos los días, a finales de 1998. La ruta era Los Chaguaramos – El Silencio. Comencé a tomar fotos desde la camionetica y a pie, desde las aceras. En ese momento cambié mi dinámica de vida y dejé el carro para convertirme en peatona. Me apasioné por investigar la ciudad, en especial el centro de Caracas. Deambular por las calles y avenidas para captar su esencia tiene que ver mucho con mi trabajo, que siempre ha sido exploratorio. No ha pasado tanto tiempo desde entonces (terminé el primer gran cuerpo de la serie en el 2007) pero recuerdo con nostalgia poder salir a la calle a tomar fotos con tranquilidad, poder observarla en sus detalles de manera atenta, incluso volver a lugares a re-fotografiarlos a otra hora del día, con otra luz. Ahora no podría hacerlo de la misma forma porque no me atrevo a sacar la cámara a la calle”.

―¿Por qué escogió crear dípticos y no organizar el trabajo como una sucesión de imágenes individuales?

“Creo poderosamente en la capacidad comunicativa de los cuerpos de imágenes, más que en la individual. El discurso se amplifica en esa dualidad. Yo pensé en dípticos en el momento porque quise hacer mis postales de la ciudad. Y así, de manera casi lúdica y automática, fui armando duplas con la idea de que cada una se acercara a un tema, y que en conjunto abarcaran diversos aspectos de la condición urbana que me interesan: la informalidad, la ruina, la apropiación, la violencia, el encierro –gracias al estado de sitio en el que vivimos”.

―Es llamativa la potencia de los colores que tienen sus fotografías. ¿Caracas es una ciudad de paleta tan intensa?

“Estas memorias de Caracas están ligeramente alteradas por un proceso cruzado de revelado. Son fotografías originalmente tomadas con película fotográfica que luego revelé en proceso para diapositivas. De esta manera sus colores originales se intensifican más. Me inspiré en la técnica de iluminación de imágenes que se usaba en las postales blanco y negro antiguas con la idea de hacerlas más llamativas. Sin embargo, lograron acercarse más a la estética publicitaria. La idea era que se vieran ligeramente ficticias, alteradas químicamente, pero también por su misma condición de recuerdo”.

―Háblenos de la Caracas que usted ve. ¿Qué le está pasando a la ciudad ahora?

“Creo que con el tiempo la paleta de Caracas se ha ido opacando. La ciudad es ahora más gris, más tierra, ocre. El verde ha desaparecido. Los colores se han desteñido. En sus bordes y pliegues, donde la naturaleza intenta renacer, no lo logra. La ciudad se ha vuelto intransitable por la basura, los obstáculos, los huecos, la violencia. La Caracas de mis Souvenirs muestra el deterioro y la ruina que se instaló hace mucho tiempo, para hacerse cada vez más patente. La ciudad se ha devaluado sin que hagamos nada por ella. Ha sido humillada y violentada en cada gesto ciudadano, quedando convertida en un campo de batalla”.

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